Niños: Corea 1952

Publicado el 13 de enero de 2009 por Martín Gaitán
Esto que tengo de niño fundamental
se me rebela, quiere
llorar en los rincones, desgarrarse
la frente, la mejilla,
olvidar el cuaderno donde dice
mamá con letras tiernas
y hay una dulce vaca de tres patas.
 
Hermanitos, ¡qué nunca perseguida
la vuestra y cómo duele
aprender a contar como bombarderos
y el cielo de pizarra!
¡Cómo duele, hermanitos,
saberse de memoria la h de hambre
y saberse la muerte memoria
y saberse a los yanquis de odio puro,
cómo duele, hermanitos!
 
Pienso que te andan castigando el pájaro
en los ojos, machacándote
el hueso
y me dan ganas
urgentemente de cuidarte todo!
defenderse en el aire que te toca!
 
(No te duermas, niño.
No te duermas , sol.
Que en los arrozales
mata el invasor.
No te duermas, niño.
Todavía no....)
 
Que no y no duermas, párate, hermanito,
consérvate en tu metro,
yo sé — esto que tengo de niño fundamental
me anda diciendo —
que estás así,
en tu leche confirmado.
peleando con los dedos,
continuando tu estirpe
¡y fuera el yanqui!
¡PAZ!
¡Paz para tu cuaderno!
 
Porque puedas y digas
mamá con letras tiernas
bajo una dulce vaca de tres patas.

A Nati, que me acompaña en esta dolorosa tarea de intentar abrir los ojos propios.

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